Advertencia: Estos hábitos de baño aumentan el riesgo de infarto y accidente cerebrovascular (el 80% son prevenibles).

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Hábito 1: Entrar bruscamente en agua muy caliente o muy fría.
En invierno, mucha gente abre el grifo al máximo buscando vapor. En verano, se meten directamente bajo un arroyo helado para refrescarse. Esto puede provocar un choque térmico: el cuerpo reacciona contrayendo o dilatando repentinamente los vasos sanguíneos.

Agua muy fría: el cuerpo puede contraer los vasos sanguíneos (vasoconstricción) y aumentar la presión arterial.

El agua muy caliente puede dilatar los vasos sanguíneos (vasodilatación), disminuir la presión arterial y provocar mareos o desmayos, especialmente al ponerse de pie.

Qué hacer en su lugar:

Procure que el agua esté tibia y a una temperatura agradable, evitando los extremos.

Ajuste la temperatura antes de entrar.

Ingresa gradualmente, sin cambios bruscos en tu cuerpo.

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